Ciudad de México, 1 de mayo de 2026. — En el marco del Día Internacional del Trabajo, el dirigente del Sindicato Nacional Minero, Napoleón Gómez Urrutia, centró el mensaje en la reivindicación del papel histórico de la clase trabajadora y en la necesidad de fortalecer su unidad frente a los desafíos actuales del país.
Durante su intervención, subrayó que esta fecha no solo conmemora a quienes han luchado por los derechos laborales, sino que representa un momento para reafirmar el compromiso de las y los trabajadores con México. Enfatizó que son ellos quienes sostienen la economía nacional: “son las y los trabajadores quienes levantan las industrias, sostienen los servicios y generan la riqueza del país”.
El líder sindical advirtió que, en un contexto de presiones económicas y políticas, tanto internas como externas, la fortaleza del país radica en la cohesión de su clase trabajadora. Señaló que, a diferencia de los capitales que pueden retirarse, la clase obrera permanece, resiste y continúa produciendo, incluso en momentos de crisis.
En un mensaje directo, destacó que no existe desarrollo con justicia ni proyecto nacional viable sin el respaldo de las y los trabajadores organizados. Subrayó que la organización sindical es un elemento clave para garantizar derechos laborales: el trabajador aislado es vulnerable, mientras que el trabajador organizado cuenta con herramientas para defender sus condiciones y dignidad.
Asimismo, hizo un reconocimiento al proceso de transformación laboral impulsado en los últimos años, al considerar que ha permitido un mayor entendimiento de las demandas históricas del sector. En este sentido, respaldó la continuidad de estas políticas bajo el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a quien reiteró el compromiso del movimiento obrero organizado.
En este contexto, la mandataria anunció la implementación gradual de la jornada laboral de 40 horas semanales y la expedición del Certificado Laboral de Agroexportación, además de destacar avances como el incremento al salario mínimo, la eliminación del outsourcing, la mejora en pensiones y la prohibición constitucional de la brecha salarial.
Sin embargo, el eje del mensaje del 1 de mayo se concentró en la visión sindical: la unidad, la solidaridad y la organización como pilares para enfrentar los retos actuales y consolidar un modelo de desarrollo con mayor justicia social.
El llamado final fue claro: fortalecer la cohesión de la clase trabajadora y mantener su papel como actor central en la transformación del país.


