Industrias Peñoles produce minerales que contribuyen a la nutrición de los cultivos

El sulfato de zinc, el sulfato de amonio y el sulfato de magnesio aportan nutrientes esenciales para el desarrollo de las plantas y pueden contribuir a mejorar las condiciones del suelo.

Torreón, Coahuila, 16 de octubre de 2026.— La producción de alimentos comienza mucho antes de que las frutas, verduras y otros productos agrícolas lleguen al mercado. Una parte fundamental de este proceso ocurre bajo nuestros pies: en el suelo, donde las plantas necesitan agua, oxígeno y nutrientes para crecer.

En esta cadena, Industrias Peñoles participa con la elaboración de compuestos minerales utilizados en la agricultura, como el sulfato de zinc, el sulfato de amonio y el sulfato de magnesio, productos que aportan elementos necesarios para el desarrollo de los cultivos.

De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), alrededor del 95% de los alimentos se producen directa o indirectamente en los suelos, lo que evidencia la importancia de mantenerlos en condiciones adecuadas para la actividad agrícola.

Minerales que nutren los cultivos

Cada compuesto mineral cumple una función distinta en la nutrición vegetal. El sulfato de zinc de grado agrícola, por ejemplo, aporta zinc y azufre. El zinc es un micronutriente que interviene en procesos enzimáticos relacionados con el crecimiento de las plantas, la formación de proteínas y otros procesos esenciales para su desarrollo. Cuando existe una deficiencia de este elemento, los cultivos pueden presentar problemas de crecimiento.

Por su parte, el sulfato de amonio proporciona nitrógeno y azufre, dos elementos importantes para la formación de proteínas y clorofila. Además, su efecto acidificante puede resultar útil en determinados suelos calcáreos o alcalinos, donde contribuye a modificar gradualmente el pH y favorecer la disponibilidad de algunos nutrientes para las raíces.

El sulfato de magnesio también desempeña una función relevante, ya que el magnesio forma parte de la molécula de clorofila y es indispensable para la fotosíntesis, proceso mediante el cual las plantas transforman la energía solar en energía química.

En suelos con problemas de sodio, el aporte de magnesio puede contribuir a mejorar ciertas condiciones físicas, dependiendo de las características del terreno y de su manejo. Para lograr resultados adecuados, su aplicación debe responder a las necesidades específicas del suelo.

La fertilidad del suelo va más allá de los fertilizantes

Aunque los nutrientes minerales son importantes para el desarrollo de los cultivos, la productividad agrícola depende de varios factores. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala la importancia de conservar la salud del suelo mediante prácticas que favorezcan su estructura, el contenido de materia orgánica y el equilibrio de sus propiedades físicas, químicas y biológicas.

Por ello, el uso de fertilizantes debe acompañarse de un manejo agronómico adecuado, basado en las características del terreno y los requerimientos de cada cultivo. Un suelo productivo necesita mantener un equilibrio que permita la circulación del agua y el aire, así como el desarrollo de las raíces y de los microorganismos que contribuyen a su funcionamiento.

Industria y agricultura: una conexión esencial

En el marco del Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora cada 16 de octubre, la relación entre los minerales y la agricultura permite reconocer una parte poco visible de la cadena alimentaria: los insumos que contribuyen a la nutrición de las plantas antes de que los productos lleguen a las mesas de los consumidores.

A través de sus compuestos minerales para uso agrícola, Industrias Peñoles participa en una actividad que conecta la producción industrial con las necesidades del campo.

Esta relación pone de manifiesto que la minería y la industria de transformación también tienen aplicaciones en sectores esenciales para la vida cotidiana, como la agricultura y la producción de alimentos, donde el aprovechamiento adecuado de los recursos y el cuidado del suelo son fundamentales para mantener la productividad.

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