Fernando Alanis Ortega

EXCLUSIVA | Reforma de 40 horas en México: advierten retos para la minería por aumento de costos y ajustes en turnos

Ciudad de México, 7 de marzo de 2026.- Tras la publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF) del decreto que reforma el artículo 123 de la Constitución para reducir gradualmente la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales, especialistas del sector productivo advierten retos particulares para industrias que operan con turnos continuos, como la minería.

El decreto, publicado el 3 de marzo de 2026, establece que la reducción de la jornada se aplicará de forma progresiva a partir de 2027 hasta llegar a las 40 horas en 2030. Durante este proceso, la jornada quedará de la siguiente manera: 46 horas en 2027, 44 horas en 2028, 42 horas en 2029 y 40 horas en 2030. La reforma también mantiene el principio de al menos un día de descanso por cada seis días trabajados y fija que el trabajo extraordinario no podrá exceder 12 horas semanales, pagadas con un 100% adicional sobre el salario ordinario.

Ante este nuevo marco laboral, el sector minero analiza las implicaciones operativas y económicas de la reforma.

En entrevista, Fernando Alanís, ingeniero químico egresado de la Universidad Iberoamericana y ex directivo con amplia trayectoria en la industria minera, señaló que la reducción de horas representará principalmente un incremento en los costos laborales y la necesidad de reorganizar los esquemas de turnos.

“La minería opera con turnos continuos, por lo que adaptar la jornada implicará traer más personal para cubrir los turnos desfasados. Probablemente habrá que incorporar al menos un turno adicional, lo que significa más costo para las empresas”, explicó.


Retos operativos en turnos continuos

En muchas unidades mineras del país los trabajadores laboran bajo esquemas acumulados como 14×7 o 10×10, diseñados para mantener la operación continua de minas subterráneas y a cielo abierto.

De acuerdo con Alanís, la reforma obligará a replantear estos esquemas. “Se necesitará gente adicional y turnos intermedios; difícilmente podrán continuar exactamente como hoy. Las iniciativas terminan impactando la productividad con cuestiones que no son productivas, por lo que las empresas tendrán que analizar cómo compensar ese efecto”, afirmó.

El directivo estimó que la mano de obra en la minería representa una proporción importante de los costos operativos. Aunque el incremento directo podría ubicarse entre uno y dos por ciento, al sumarse con otros factores regulatorios y fiscales podría afectar la competitividad del sector.


Competitividad frente a otros países

Alanís señaló que la reforma se suma a otros elementos que ya presionan la competitividad de la minería mexicana frente a países productores.

“Cuando comparas, por ejemplo, el costo de la energía eléctrica en México —que ronda los 10 centavos de dólar por kilowatt-hora— con países como Canadá, donde puede ser de dos a cinco centavos, o Estados Unidos, cerca de seis centavos, ya hay una desventaja. Si además aumentan los costos laborales, se vuelve un factor adicional en los análisis de inversión”, explicó.

Asimismo, recordó que la carga fiscal de la minería en México es significativamente mayor que en otras jurisdicciones, lo que puede influir en las decisiones de inversión y expansión de nuevos proyectos.

“Cuando una empresa evalúa invertir, analiza todos los factores. Quizá este cambio por sí solo no sea determinante, pero sumado a otros elementos puede hacer menos atractivo invertir en México”, señaló.


Beneficios potenciales para los trabajadores

Desde la perspectiva social, el especialista reconoció que la reducción de la jornada puede tener efectos positivos en la calidad de vida de los trabajadores.

“Siempre será un plus que la gente pueda disponer de más tiempo para su familia. Los beneficios intangibles que trae eso son evidentes”, comentó.

Consideró que la reducción de la jornada laboral difícilmente tendrá un impacto directo en los niveles de seguridad minera, ya que actualmente las empresas del sector operan bajo estrictos protocolos y estándares de seguridad durante las jornadas de trabajo.


Adaptación tecnológica y diálogo sectorial

Para enfrentar el nuevo entorno laboral, Alanís Ortega consideró que las empresas deberán buscar mecanismos de compensación productiva mediante mayor automatización, sistematización de procesos y capacitación de trabajadores para desempeñar funciones multifuncionales.

También subrayó la importancia de establecer esquemas diferenciados para industrias que operan las 24 horas del día.

“La autoridad no tomó completamente en cuenta a sectores con turnos continuos como la minería, la industria química o la generación de energía. Son actividades que operan todos los días, las 24 horas”, explicó.

En este sentido, indicó que organismos empresariales como la Cámara Minera de México (CAMIMEX) y la Confederación de Cámaras Industriales han sostenido acercamientos con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) para exponer las particularidades del sector.


Necesidad de reglas de transición

El especialista consideró que sería conveniente establecer esquemas de transición o reglas específicas para sectores con operación continua.

“Es un tema complejo. Nadie puede estar en contra de que las personas pasen más tiempo con sus familias, pero también hay que escuchar los casos específicos y evaluar los impactos que puede tener tanto en empresas como en trabajadores”, afirmó.

Finalmente, señaló que la clave para implementar la reforma de manera equilibrada será mantener el diálogo entre autoridades, empresas y sindicatos, con el objetivo de encontrar mecanismos que permitan mejorar las condiciones laborales sin comprometer la continuidad operativa de las industrias estratégicas del país.

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